Enaltación A Favor De Tus Velas (Monólogo Interrumpido)

(A mis Amatxis) 

Hoy deseo llorar y que lo sepan todos. Que bajo mis pies
viajan nubes pasajeras, que tengo en mis ojos dos lunas rojas,
dos, y que brotan flores milenarias a través de mi lengua de latitudes.
Dadme una tarde de lloviznas para mis hombros acostumbrados, 
que se me muere el aliento en una maleta de madera.
Y no te olvides de mí, que ya mi sombra se fundió
en la tuya con lágrimas de cirios que alumbraban las esquinas
de divinos lechos. Tú duerme Soñadora, tú duerme, que
algún día balbucearás mi nombre en magias acunado por tus
labios sin origen, por tus labios entregados, por tus labios
capaces de decir adiós a lo muerto que me posee. Y qué bien
naufraga mi tinta sin timones en esta mar tan profunda.
Solamente una de tus yemas llena de envidia a la Venus
rupestre de Apolo, mientras mi voz se pierde en el verano de
tu melena constante, y no quiere regresar sino convertida en
estrellas aztecas. Son tan preciosas las pirámides de tus
codos... que todas las letras del alfabeto secreto que yo
significo, suben volando en susurros por ellas hasta besarte
las pestañas difuntas. Así, Amorosa de mis siglos, así,
bautízame por siempre con la savia de tu íntima palabra.
Hoy temo a veces tu partida en el tren que se dirige hacia el
Noroeste de mi olvido, pero mi beso de sílabas insomnes se
enraíza en tu boca milagrosa, te espera en tu boca milagrosa,
te espera en la piel cariñosa de tu almohada, te amanece en el
espejo de otro día.
Desde la Polonia sonámbula de la vez
primera que te vi, yo te llamo. Y ven, ven al fuego de mi
alma que no se consume de sus vides, ven desnuda como tu
palabra primera, tú ven a ocupar el trono pasional de mi
mano izquierda, tú ven felina a arañar mis soledades de
Polifemo, tú ven a arropar mi niñez de pozos con amapolas
de Holanda, ven a morirme con tu amor la vida, ven
custodiada por océanos celestes, ven con los ojos cerrados
para hallar mi corazón que palpita las sombras, las sombras,
y ahora...

Pasional Bilbao


Podría matarte. Sé a qué hora sales y a qué hora regresas a tu casa de alivio fingido cada día. Descubro el perfume a esencia firme de tus entrañas en cualquier otro recuerdo. Si te mirara a los ojos, si me leyeras los labios, soñarías con la escultura de mi intención última y no sería necesaria siquiera, la frente del cielo amaneciendo al delirio de un otoño. Podría matarte. Susurro tu alma en mitad de la calle y al volver la cabeza hacia mi voz condenada, ves tan sólo niñas desnudas enterrando sus muñecas negras. Podría matarte. Cada noche te lamo la boca mientras duermes, tú no lo sabes, y dejo sobre tu vientre una vela morada encendida que habrá de consumirse antes de que amanezca, antes, porque ella, insondable y pura, le pertenece al viento. Podría matarte.Hacer resbalar por mi silencio envenenada, una lágrima de anciano hasta el círculo vicioso de tu copa de sangres prohibidas, acaso como la prueba más fehaciente que delate mi presencia y su sombra en armas por una ingobernable patria sin raíces. Podría matarte. Aguardar el suspiro que abrase todos los puentes definitivos en esta lengua de mazmorra y al fin poder gemirte al oído mientras duermes, oscuramente bella, tú no lo sabes, la música inviolable del resurgir del mejor de los pecados. Podría matarte. Decir con odio de viejo amante cuánto te amo, mientras sueñas clamor y triunfo en los palacios tomados, para que jamás tengas memoria de ello, para que sólo recuerdes al despertar pájaros de huesos volando sobre tu infancia, para que así parezca que no has vivido. podría matarte. lapidar mientras duermes la ventana y las puertas de tu alcoba y arrojar serpientes a los pies de tu cama antes de colocar un último ladrillo de oro y escuchar después, sin olvido, tras las paredes, cada una de tus palabras en vigilia, avivándose como el incendio en las catedrales del cielo, cegadas de barrios bajos, perdidamente, hasta el alarido más desamparado del abandono.Podría


Tocata Y Fuga


Con la palabra quisiste hacerte libre y con la palabra terminaste siendo reo. Cada cual elige la cuerda con la que se quiere ahorcar, y es mi voz demasiado vieja para morir. Es la que gimió con toda la fuerza de los aguijones al ser sepultada por estrellas, la que fuera de sí voló desnuda en los cánticos nómadas de los akelarres, la que ordenó la decapitación de los reyes en los palacios tomados, la que fue sacrificada y derramó su sangre en copas de viento, la que abrió el resplandor de cofres profanados por la melodía oscura de las lluvias, la que besó paisajes lejanos y jamás después quiso llegar a descansar en su sonido. No otra que la que ahogara en la carne la fe de su eco por temor a nubes iguales. Y la muerte saldrá ciega de mis entrañas hasta abrasar mi piel. Aquella tierra que brillará por un momento como un diamante, como una herida en la sombra, como un latigazo en el viento, con todas las distancias de los latidos, y todo yo seré su flor abierta, la que embriagará con el aroma de todos los amores que tuvo el mundo, y todo yo seré su flor abierta.

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